Templo Romano de Claudio Marcelo

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    C. A T R T C M S (C).

    A H

    REl templo romano de la calle Claudio

    Marcelo (Crdoba) presidi un mag-no complejo arquitectnico en terrazaserigido a mediados del siglo I d.C. en elflanco oriental de colonia Patricia-Cor-

    dubay relacionado, muy probablemente,con el culto imperial provincial. A partirde la informacin arqueolgica acercadel templo especialmente su planta y sucronologa inicial, as como del contex-to histrico en el que se erigi, se planteaaqu la posible dedicacin de este edifi-cio sacro (al menos en sus primeros ins-tantes) al divino Claudio.

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    U C

    Ae Roman temple of the Claudio

    Marcelo street (Crdoba) presided agreat architectural complex in terracesraised in the middle of the first centuryA.D. in the oriental flank of colonia

    Patricia-Corduba, and very probablyrelated to the provincial imperial cult.From the archaeological informationabout the temple specially its plantand its initial chronology, as well asfrom the historic context in which itwas built, arises here the possible dedi-cation of this sacred building (at least inits first moments) to divus Claudius.

    P Colonia Patricia-Corduba, templo

    romano, culto imperial, poca claudio-neroniana, divus Claudius

    Fecha de recepcin: 21/10/2014

    K Colonia Patricia-Corduba, Roman

    temple, imperial cult, claudian-ne-ronian age, divus Claudius

    Fecha de aceptacin: 09/11/2014

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    . I

    En 1951, Samuel de los Santos Gener, director entonces del Museo Arqueolgico

    de Crdoba, llev a cabo la primera exploracin moderna en el solar del templo roma-no de la calle Claudio Marcelo1, uno de los edificios de colonia Patricia-Cordubamsintensamente y mejor investigados por la arqueologa cordobesa (Fig. 1)2. Aunque San-tos Gener percibi desde un primer momento la importancia y monumentalidad de los

    vestigios con los que se top, no fue hasta 1958, con la incorporacin casual de AntonioGarca Bellido a las labores de campo, cuando se pudo determinar que las potentesestructuras de sillera y opuscaementicium, as como los elementos arquitectnicos (ca-piteles, fustes, basas, cornisas, etc.) de mrmol blanco descubiertos junto a las antiguasCasas Consistoriales, pertenecan a un gran edificio religioso de poca imperial; que elpropio Garca y Bellido consider, tanto en su planta como en su decoracin arquitec-

    tnica, un mulo de laMaison Carrede Nmes (Francia)3, templo forense dedicado enla colonia Nemaususa los nietos de Augusto, Cayo y Lucio4.

    1. DE LOS SANTOS GENER, S.: Corduba Marcelli Aedificium, BRAC, 21, 1951, 135-162 (137 ss.);IDEM:Memoria de las Excavaciones del Plan Nacional, realizadas en Crdoba (1948-1950), Inormes y

    Memorias31, Madrid, 1955, 121 ss. La intervencin de Santos Gener fue posible gracias a la demolicindel edificio municipal que ocupaba dicha parcela, lo cual puso al descubierto los restos del templo.

    2. Sntesis recientes sobre las numerosas excavaciones realizadas en este templo cordobs y susinmediaciones desde mediados del siglo XX pueden encontrarse en MURILLO, J. F. et alii: El templo

    de la C/ Claudio Marcelo (Crdoba). Aproximacin al foro provincial de la Btica, Romula, 2, 2003,53-88 (53 ss.); JIMNEZ, J. L.: El templo romano de Crdoba, J. Blnquez y M. Prez (eds.), AntonioGarca y Bellido y su legado a la Arqueologa Espaola (1903-1972), Serie Varia,5, Madrid, 2004, 159-171(159-160); y GARRIGUET, J. A.: La decoracin escultrica del templo romano de las calles ClaudioMarcelo-Capitulares y su entorno (Crdoba). Revisin y novedades, T. Nogales y J. Gonzlez (eds.),Culto imperial: poltica y poder (Mrida, 2006), Roma, 2007, 299-321 (301-303).

    3. GARCA Y BELLIDO, A.: Crnica de Arte y Arqueologa. El templo romano de Crdoba, BRAC,81, 1961, 213-217; IDEM: Los hallazgos cermicos del rea del templo romano de Crdoba. Anejos de

    AEA, 5, Madrid, 1970. En las intervenciones de los aos 50 del siglo pasado salieron a la luz buenaparte de las anterides(contrafuertes en abanico situados en el extremo oriental de la construccin),el supuesto altar original frente al templo (vid. nota 24), las escalinatas centrales de acceso a ste y su

    pronaos: MURILLO, J. F. et alii: El templo de la C/ Claudio Marcelo, 2003, 53-88 (57). A partir de la

    propuesta de Garca y Bellido, a lo largo de los aos 60 el arquitecto Flix Hernndez realiz la anastilosisde las columnas de la fachada, convertida hoy da en uno de los smbolos urbanos de Crdoba.4. AMY, R. y GROS, P.: La Maison Carre de Nimes, Pars; GROS, P.: Larchitecture romaine du dbut

    du IIIe sicle av. J.C. la fin du Haut-Empire. 1. Les monuments publics, Pars, 1996, 157-159. La datacintardoaugustea del edificio, aunque aceptada generalmente, ha sido puesta en duda por J. C. Anderson,quien a partir de excavaciones realizadas en la zona del templo y de la historia local de Nemausushadefendido que la actual Maison Carrese habra construido, en realidad, en poca adrianea sobre losrestos de un templo anterior, muy probablemente augusteo: ANDERSON, J. C.: Anachronism in theRoman Architecture of Gaul. e Date of the Maison Carre at Nmes, JSAH, 60, 2001, 68-79.

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    Precisamente, su notable parecido con laMaison Carry su posicin preemi-nente respecto al entorno en el marco de una plaza monumental en (rodeada de

    prticos por sus flancos septentrional, occidental y meridional), con evidentes pa-ralelos en santuarios tardorrepublicanos del Lacio5, han conducido a asumir de ma-nera unnime desde la poca de Garca y Bellido su relacin con el culto imperial6.Interpretacin que se ha visto respaldada, pese a carecer an de apoyos epigrficos,a raz de los hallazgos acaecidos en las dos ltimas dcadas en sus inmediaciones yen la denominada manzana de Orive. En efecto, considerado durante muchos aosel principal elemento arquitectnico de un recinto sacro aislado respecto a la ciudadromana, las intervenciones arqueolgicas realizadas por la Gerencia Municipal deUrbanismo entre principios de los aos 90 del siglo pasado y 2004 han evidenciado,en cambio, la estrecha relacin que este templo y su plaza porticada mantuvieron con

    un espacio intermedio todava mal definido, situado en el entorno de la calle Capi-tulares, y con un gran circo localizado en la zona de Orive. Junto a ellos el templohabra configurado un complejo monumental tripartito concebido de forma unitaria(aunque ejecutado en varias fases consecutivas), situado extramuros junto a la entra-da por el Este de la Via Augustay organizado, desde el punto de vista topogrfico, entres grandes niveles o terrazas (Figs. 2 y 3)7.

    5. JIMNEZ, J. L.: La multiplicacin de plazas pblicas en la ciudad hispanorromana, Empries,51, 11-30 (18); DALESSIO, A.: Spazio, funzioni e paesaggio nei santuari a terrazze italici di et tardo-repubblicana. Note per un approccio sistemico al linguaggio di una grande architettura, E. La Roccay A. DAlessio (eds.), radizione e Innovazione. Lelaborazione del linguaggio ellenistico nellarchitetturaromana e italica di et tardo-repubblicana, Roma, 2011, 51-86.

    6. JIMNEZ, J. L.: El templo romano de la calle Claudio Marcelo en Crdoba, emplos Romanosde Hispania. Cuadernos de Arquitectura Romana, 1, Murcia, 1992, 119-132; IDEM: El templo romanode la calle Claudio Marcelo en Crdoba: aspectos cronolgicos, urbansticos y funcionales, P. Len(ed.),Colonia Patricia Corduba: una reflexin arqueolgica (Crdoba, 1993), Sevilla, 1996, 129-153;

    PENSABENE, P.: Roma e le capitali provinciali. Contributi per lo studio dellarchitettura e delladecorazione archittetonica in marmo nella Hispania romana, J. Ruiz de Arbulo (ed.), SimulacraRomae. Roma y las capitales provinciales del Occidente europeo. Estudios arqueolgicos (arragona, 2002) ,Tarragona, 2004, 175-200.

    7. GARRIGUET, J. A.: El culto imperial en la Crdoba romana, Crdoba, 2002, 167 ss.; MURILLO, J.F. et alii: El templo de la C/ Claudio Marcelo, 2003, 53-88; JIMNEZ, J. L.: El templo romano,2004, 159-171; MURILLO, J. F.: Colonia Patricia Corduba hasta la dinasta flavia. Imagen urbana deuna capital provincial, R. Gonzlez Villaescusa y J. Ruiz de Arbulo (eds.), Simulacra Romae II. Rome,les capitales de province (capita prouinciarum) et la cration dun espace commun europen. Une approchearchologique (Reims, 2008), Reims, 2010, 71-94 (84-88).

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    A la vista de estos datos, y por comparacin con los grandes santuarios provin-ciales documentados enAncyra8oarraco9, en los ltimos tiempos se ha sostenido

    reiteradamente la vinculacin del conjunto de Claudio Marcelo-Capitulares-Oriveal culto imperial btico, como posible sede del concilium provinciae Baeticae10o, almenos, como santuario provincial de corte helenstico11. Sin embargo, ese posiblecarcter provincial ha sido tambin puesto en duda, cuando no rechazado, por di-

    versos investigadores en atencin a causas diversas, algunas de inters pero ningunaconcluyente12. Dejando aqu al margen el tema de la conexin del citado complejoarquitectnico con el culto ofrecido a los csares por la Btica, as como el de suinsercin en la forma urbana de la ciudad13asuntos que necesitan de ms espacio

    8. HNLEIN-SCHFER, H.: Veneratio Augusti. Eine Studie zu den empeln des ersten rmischenKaisers, Roma, 1985, 186-187; MITCHELL, S.: Rmische Macht im frhkaiserzeitlichen Ankara.Verwaltung oder Herrscha, R. Haensch y J. Heinrichs (eds.), Herrschen un Verwalten. Der Alltag derrmischen Administration in der Hohen Kaiserzeit, Kln, 2007, 366-377.

    9. RUIZ DE ARBULO, J.: Edificios pblicos, poder imperial y evolucin de las lites urbanas enarraco(s. II-IV d.C.), Ciudad y comunidad cvica en Hispania (siglos II y III d.C.) (Madrid, 1990),Madrid, 1993, 93-113.; IDEM: Tarraco. Escenografa del poder, administracin y justicia en una capitalprovincial romana (s. II a.C.-s. II d.C.), Empries, 51, 1998, 31-61 (49 ss.); IDEM: Bauliche Inszenierungund literarische Stilisierung: das Provinzialforum von Tarraco, S. Panzram (ed.), Stdte im Wandel.Bauliche Inszenierung und literarische Stilisierung lokaler Eliten au der Iberischen Halbinsel, Hamburgo,2007, 149-212; MACAS, J. M. et alii: Excavaciones en la catedral de Tarragona y su entorno: avancesy retrocesos en la investigacin sobre el Culto Imperial, T. Nogales y J. Gonzlez (eds.), Culto imperial:

    poltica y poder (Mrida, 2006), Roma, 2007, 763-787.10. CARRILLO, J. R. et alii: Crdoba. De los orgenes a la Antigedad Tarda, F. Garca y F. Acosta

    (coords.), Crdoba en la Historia. La construccin de la Urbe (Crdoba, 1997) , Crdoba, 1999, 37-74.LEN, P.: Itinerario de monumentalizacin y cambio de imagen en Colonia Patricia (Crdoba),

    AEA, 72, 1999, 39-56 (50); GARRIGUET, J. A.: El culto imperial, 2002, 167 ss.; MURILLO, J. F. et alii:El templo de la C/ Claudio Marcelo, 2003, 53-88 (79 ss.); JIMNEZ, J. L.: El templo romano,2004, 159-171 (168-169); VENTURA, .: Edificios de espectculos, X. Dupr (ed.), Las capitales

    provinciales de Hispania. 1. Crdoba, Colonia Patricia Corduba, Roma, 2004, 63-79 (74 ss.); MRQUEZ,C.: Templos, P. Len (coord.), Arte Romano de la Btica. Arquitectura y Urbanismo, Sevilla, 2008,137-141; GROS, P.: Le rle de larchitecture sacre dans la dfinition et la hirarchisation des espacesde la ville romaine imperiale, P. Mateos et alii(eds.), Santuarios, oppida y ciudades: arquitectura sacraen el origen y desarrollo urbano del Mediterrneo occidental, Anejos de AEA, 45, Mrida, 2009, 329-344.

    11. GARRIGUET, J. A.: La decoracin escultrica del templo, 2007, 299-321 (317-318).12. PANZRAM, S.: Stadtbild und Elite: arraco, Corduba und Augusta Emerita zwischen Republikund Sptantike, Stuttgart, 2002, 160, 182 y nota 67; IDEM: Los flamines provinciae de la Baetica:autorrepresentacin y culto imperial,AEA,76, 2003, 121-130; FISHWICK, D.: Te Imperial Cult in theLatin West, vol. 3, 3,Leiden, 2004, 89 ss.; IDEM: Te Imperial Cult in the Latin West, vol. 3, 4,Leiden,2005, 234-237; MONTERROSO, A.: El templo de la calle Claudio Marcelo. La identidad romana desu insercin topogrfica, M. D. Baena, C. Mrquez y D. Vaquerizo (eds.), Crdoba, reflejo de Roma,Crdoba, 2012, 82-89.

    13. Asunto que abordamos en parte hace unos aos: GARRIGUET, J. A.: El anfiteatro de ColoniaPatricia-Corduba en el marco de la ideologa imperial, D. Vaquerizo y J. F. Murillo (eds.), El anfiteatro

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    del que en estas pginas podemos dedicarle y que trataremos en detalle en prximostrabajos, a continuacin nos centraremos en tres cuestiones concretas referidas al

    templo romano de la calle Claudio Marcelo: su modelo arquitectnico y ornamental,su cronologa inicial y, derivada en buena medida de las dos anteriores, su posiblededicacin original.

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    Las excavaciones realizadas en 1994 y 1995 en el solar de la calle M Cristina s/n,situado a espaldas del templo (Fig. 1), demostraron que ste se erigi junto al lienzooriental de la muralla republicana de Crdoba, pero ya completamente por fuera

    de ella. As, para dejar espacio a la pars posticadel edificio y, sobre todo, al prticooccidental de la plaza que lo rodeaba15, fue necesario desmontar en este punto untramo de la vieja y recia cerca de opus quadratum16, lo cual habra supuesto a su vezla alteracin de los lmites originales delpomerium, el lmite sacro de la ciudad17. La

    romano de Crdoba y su entorno urbano. Anlisis arqueolgico (ss. I-XIII d.C.),Crdoba,2010, vol. 2,466-480.

    14. No realizamos aqu un anlisis detallado de los aspectos arquitectnicos aludidos en este epgrafe,que estn siendo tratados desde un punto de vista especializado, junto con el estudio de los materiales y

    tcnicas edilicias documentados en el templo, por M Isabel Gutirrez Deza en su Tesis doctoral.15. Como se ha indicado, el templo se enmarc casi en el centro de una plaza (aunque ligeramente

    desplazado hacia el Oeste) de tendencia rectangular y porticada por tres de sus lados, de 62,14 x 53,08m. en superficie, que conformaba un verdadero espacio sagrado o tmenos. Segua as un modelobastante habitual en la arquitectura religiosa romana de poca imperial: vid. JIMNEZ, J. L.: El temploromano, 1992, 119-132 (125-126); MURILLO, J. F. et alii: El templo de la C/ Claudio Marcelo,2003, 53-88 (76-77).

    16. JIMNEZ, J. L. y RUIZ, M D.: Resultados de la excavacin arqueolgica en el solar de la calleMara Cristina en Crdoba, situado a espaldas del templo romano,AAC, 5, 1994, 119-153; IDEM: Lacontribucin del templo de la calle Claudio Marcelo al conocimiento de la fisonoma urbana de ColoniaPatricia Corduba, F. Garca y F. Acosta (coords.), Crdoba en la Historia. La construccin de la Urbe(Crdoba, 1997), Crdoba, 1999, 87-96 (91 ss.).

    17. As lo ha sabido ver A. Monterroso. Este investigador considera al templo un piaculumo exvotopiadoso netamente urbano, no provincial (ni conectado en origen con la plaza intermedia y el circo),instalado en poca de Claudio o de Vespasiano sobre el viejopomeriumcordobs para expiar la rupturadel mismo y refundar simblicamente la colonia: MONTERROSO, A.: El templo de la calle ClaudioMarcelo, 2012, 82-89; IDEM: Piacvla. Monumentos expiatorios de Roma, confines urbanos ytemor divino, O. Ette, C. Naranjo e I. Montero (eds.), Imaginarios del miedo. Estudios desde la Historia,Berln, 2013, 203-2015 (207-210). Con respecto a dicha interpretacin, debemos sealar que el carcterurbano o colonial (en el sentido de no supralocal) del templo no resulta en absoluto incompatiblecon su probable vinculacin al culto provincial; pues los templos erigidos para ste fueron, ante todo,edificios urbanos, como demuestra la enorme rivalidad que existi entre las ciudades de Asia Menor

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    ereccin del templo tambin conllev la amortizacin de estructuras domsticas yproductivas e infraestructuras hidrulicas, fechadas entre la segunda mitad del siglo I

    a.C. y poca julio-claudia, correspondientes a un vicussuburbano desarrollado justoa partir de la muralla18. El templo y su correspondiente plaza tuvieron, pues, una si-tuacin excntrica o perifrica respecto al esquema urbano y al centro neurlgico decolonia Patricia, ubicndose tan slo unos cuantos metros al sur del lugar por dondela Via Augusta penetraba en la ciudad a travs de la Puerta de Roma19, en una zonade pronunciado declive natural en direccin al Este (Fig. 4). Esta ltima circunstanciaexplica que a la hora de afrontar su construccin los arquitectos romanos adoptasentodas las precauciones posibles para evitar el corrimiento de los potentes rellenosempleados en la nivelacin del terreno, recurriendo a la instalacin (como cimen-tacin del lado oriental del edificio) de grandes contrafuertes realizados en sillera y

    distribuidos a modo de anteridesvitrubianas (Fig. 5)20. Se trat, por consiguiente, deuna obra costosa y difcil, pero muy bien planificada y ejecutada ya desde sus inicios.

    Desde el punto de vista formal, el templo meda en cimentacin 31,27 m delongitud y 14,72 m de anchura (unos 108 x 50 pies), habindose estimado que sualtura total fue de aproximadamente 17-18 m21. De orden corintio, en su fachadaprincipal, orientada al Este, tena seis columnas exentas, mientras que en los lados

    desde comienzos de la etapa imperial por disponer de uno o incluso de ms santuarios provinciales (vid.PRICE, S. R. F., Rituals and Power. Te Roman imperial cult in Asia Minor, Cambridge, 1984). Es decir,los santuarios de culto provincial no slo formaron parte importante de la fisonoma de las urbes que losalbergaron, convirtindose en preciados smbolos de las mismas, sino que adems fueron construidospor su iniciativa y costeados en gran medida por sus elites. No podan ser, as, ms urbanos, auncuando la provincia hiciera uso de ellos. Por otro lado, Monterroso deja un tanto en el aire dos cuestionesesenciales: qu motiv realmente que los patricienses de mediados del siglo I d.C. decidieran romper el

    viejopomeriumde su colonia, necesitando por ello edificar un gran exvoto expiatorio sobre el mismo?Y, sobre todo, por qu se produjo tal hecho en ese punto concreto de la ciudad y no en otro menoscomplejo topogrficamente? Tal vez dicho lugar se escogiera por su proximidad a la entrada de la vaAugusta (el cordn umbilical que una Crdoba con Roma) y por la posibilidad de desarrollar alluna monumental escenografa sacra y festiva de evocaciones helensticas mediante la combinacin de

    elementos arquitectnicos situados a diferente altura. Esa pudo ser, desde luego, una magnfica raznpara romper elpomeriumde la ciudad y expiar tal accin mediante la instalacin de un santuario.

    18. JIMNEZ, J. L. y RUIZ, M D.: La contribucin del templo, 1999, 87-96; MURILLO, J. F. etalii: El templo de la C/ Claudio Marcelo, 2003, 53-88 (72-73).

    19. MURILLO, J. F. et alii: El templo de la C/ Claudio Marcelo, 2003, 53-88 (64-65, 68, fig. pg.83). La Va Augusta fue desplazada unos 30 m hacia el norte en buena parte de su tramo final (antes deentrar en la ciudad) como consecuencia de la construccin del circo.

    20. JIMNEZ, J. L.: El templo romano, 1992, 119-132 (125-126); IDEM: El templo romano,1996, 129-153 (130).

    21. PENSABENE, P.: Roma e le capitali provinciali... , 2004, 175-200 (189).

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    largos cont al parecer con diez22, si bien siete de ellas eran realmente semicolum-nas adosadas al muro de la cella. Era, pues, prstilo, hexstilo y pseudoperptero

    y se levantaba sobre un podio de 3,5 m de altura (Figs. 5 y 6), lo que unido a laplataforma artificial que sustentaba toda la estructura le permiti salvar el acu-sado desnivel existente y dominar claramente su entorno23. Frente a su entrada seobservan an los restos de las escaleras de acceso (en concreto, su ncleo de opuscaementicium) delimitadas por antae, as como el basamento del altar rectangularmejor dicho, de uno de ellos24 donde se realizaban las ofrendas y los sacrificios.El templo se encontraba dividido en las dos estancias clsicas, es decir, pronaosynaos, o cella, separadas por un potente muro25.

    Como se ha sealado, Garca y Bellido apunt que su planta, ornamentacinarquitectnica y dimensiones eran muy similares a las de laMaison Carre. No obs-

    tante, hoy da la mayora de los investigadores26considera que su referente o modeloms claro habra sido, en realidad, el templo de Apolo construido por Augusto entrelos aos 36 y 28 a.C. en el Palatino de Roma. Aunque debido a su mal estado deconservacin la planta, modulacin, decoracin arquitectnica e incluso la orien-tacin de ste plantean todava ciertas dudas (como refleja su ms reciente revisinarqueolgica)27, sabemos que fue hexstilo, pseudoperptero, de orden corintio yrealizado en mrmol de Luni-Carrara. Aun cuando la aedes Apollinisconstituyeracon seguridad su modelo principal y al margen de que el esquema tripartito docu-

    22. Inicialmente, Garca y Bellido plante once columnas en los laterales: GARCA Y BELLIDO,A.: Crnica de Arte y Arqueologa, 1961, 213-217 (214-216); pero en la restitucin de la plantadel templo y en el dibujo que ofreci en su monografa aqullas ya se redujeron a diez: GARCA YBELLIDO, A.: Los hallazgos cermicos, 1970, figs., 3 y 4. Desde entonces, prcticamente todas lasrestituciones de la planta del templo han seguido esta segunda interpretacin.

    23. JIMNEZ, J. L.: El templo romano, 1992, 119-132 (124-125).24. Los trabajos arqueolgicos desarrollados entre 2001 y 2004 evidenciaron que el altar hoy visible

    sera en realidad una restauracin del original acometida hacia finales del siglo II d.C.; momento en elque se habran construido tambin otras dos arae, una a cada lado del mismo; lo que pudo traducirse enun cambio en la consagracin del templo: MURILLO, J. F. et alii: El templo de la C/ Claudio Marcelo,2003, 53-88 (85, nota 48).

    25. JIMNEZ, J. L.: El templo romano, 1992, 119-132 (123).26. GROS, P.: Larchitecture romaine, 1996, 142; IDEM: Le rle de larchitecture sacre, 2009,

    329-344 (334-335).27. GROS, P.: Apollo Palatinus, E. M. Steinby (ed.), LUR, vol. 1, A-C, Roma, 1993, 54-57; MAR, R.:

    El Palat. La ormaci dels palaus imperials a Roma, Tarragona, 2005, 82 ss.; ZINK, S.: Reconstructingthe Palatine temple of Apollo: a case study in early Augustan temple design, JRA, 21, 2008, 47-63;IDEM.: Old and new archaeological evidence for the plan of the Palatine temple of Apollo, JRA,25, 2012, 388-402; WISEMAN, T. P.: Roma Quadrata, archaic huts, the house of Augustus, and theorientation of Palatine Apollo, JRA, 25, 2012, 371-387. El templo habra dispuesto de diez columnasen sus laterales.

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    mentado en el Palatino (templo de Apolo, casa de Augusto y Circo Mximo) sirviesede inspiracin para algunos complejos provinciales como el de Crdoba, segn P.

    Gros28

    , creemos que no deben pasarse por alto las semejanzas que el templo de C/Claudio Marcelo mantiene tambin, en cuanto a tipologa arquitectnica, con otroedificio sacro de Roma prcticamente coetneo a l: el templo del divino Claudio.Volveremos sobre este tema ms abajo.

    La decoracin arquitectnica del templo cordobs, de orden corintio como yase ha comentado, fue realizada en mrmol blanco trado de Luni-Carrara y tambinde canteras hispanas como las de Almadn-Estremoz, o del entorno de la propiaCrdoba. Asimismo, en los prticos de su plaza se utilizaron mrmoles de colores dediferente origen29. En reiteradas ocasiones se ha incidido en el marcado aire o saboraugusteo de las piezas arquitectnicas que decoraron el edificio. As, sus capiteles o

    un fragmento de friso con roleos recuerdan por ejemplo a los de la Maison Carrede Nmes, y, en general, al modelo ornamental popularizado por el templo de MarsUltor, pese a que estilsticamente corresponderan ya, segn C. Mrquez, al tercercuarto del siglo I d.C.30. Ahondando algo ms en esta cuestin, el propio Mrquezha planteado tambin que los capiteles del templo de C/ Claudio Marcelo habrancopiado directamente los del otro gran templo conocido hasta la fecha en Crdoba:el de C/ Morera, que presidi, tal vez desde poca tiberiana temprana, el denomina-doorum novum31. De ello se podra deducir, por tanto, la actuacin en aqul, ya enpoca julio-claudia avanzada (vid. inra), de un avezado taller local32.

    Para finalizar con este apartado, debemos preguntarnos por qu se habra elegi-

    do como modelo para este templo de Colonia Patricia uno de los templos augusteosdedicados a Apolo en Roma y quin habra tomado tal decisin. A la primera de estas

    28. GROS, P.: Larchitecture romaine, 1996, 229-231.29. Por su parte, en cimientos y alzados se recurri a la sillera elaborada en calcarenita procedente de

    la sierra cordobesa. Los fundamentos, al igual que los de las escaleras que conducan alpronaos, se vieronreforzados con opus caementicium: MURILLO, J. F. et alii: Intervencin arqueolgica de Urgencia enapoyo a la puesta en valor del templo romano de Crdoba,Anuario Arqueolgico de Andaluca 2004, 1,Sevilla, 2009, 690-706 (695).

    30. MRQUEZ, C.: Capiteles romanos de Corduba Colonia Patricia, Crdoba, 1990, 188-191.

    31. MRQUEZ, C.: Baeticae Templa, J. Ruiz de Arbulo (ed.), Simulacra Romae. Roma y las capitalesprovinciales del Occidente europeo. Estudios arqueolgicos (arragona, 2002), Tarragona, 2004, 109-127(121-122). Sobre elorum novumy su colosal templo, vid. tambin VENTURA, .: Reflexiones sobrela arquitectura y advocacin del templo de la calle Morera en el forum adiectum de Colonia PatriciaCorduba, T. Nogales y J. Gonzlez (eds.), Culto imperial: poltica y poder (Mrida, 2006), Roma, 2007,215-238. PEA, A., VENTURA, . y PORTILLO, A.: El templo consagrado a Divo Augusto y sutemenos (Forum Novum), Crdoba, reflejo de Roma, Crdoba, 2011, 59-67.

    32. MRQUEZ, C.: La decoracin arquitectnica en Colonia Patriciaen el perodo julio-claudio, S.F. Ramallo Asensio (ed.), La decoracin arquitectnica en las ciudades romanas de Occidente (Cartagena,2003), Murcia, 2004, 337-354 (349).

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    cuestiones intentaremos contestar ms abajo. La segunda, en cambio, debe quedar demomento sin respuesta, aunque si el templo de C/ Claudio Marcelo tuvo relacin con

    el culto imperial en su nivel provincial, como creemos, podra plantearse la hipot-tica implicacin de algn gobernador de la Btica en su construccin?33Sabemos queello sucedi al parecer en el caso del templo de la calle Holgun, en Mrida, fechadoen poca tiberiana34, en cuya construccin probablemente intervino de manera di-recta el gobernador de la Lusitania Lucius Fulcinius rio35. Es sta, pues, una intere-sante lnea de trabajo que tal vez merezca la pena desarrollar en el futuro.

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    Tras las excavaciones de Santos Gener y Garca Bellido, los trabajos arqueolgi-

    cos en el templo no se retomaron hasta 1985. En esta ocasin el director de los mis-mos fue Jos Luis Jimnez, quien llev a cabo tres campaas consecutivas centradas,fundamentalmente, en el espacio de la cellay sus imponentes cimientos (Fig. 1), libe-rados al fin del edificio municipal que haba impedido su documentacin veinticincoaos atrs36. Se completaba as, al fin, la planta del templo, a la par que se avanzabasustancialmente en el conocimiento de sus materiales y sistemas constructivos y enel de su privilegiado emplazamiento desde el punto de vista topogrfico (vid. supra).Pero el mayor logro de esta fase de la investigacin se obtuvo en el mbito de la da-tacin del edificio, aspecto que durante bastante tiempo haba motivado gran con-troversia, ya que las cronologas propuestas en funcin del anlisis estilstico de su

    decoracin arquitectnica oscilaban entre Augusto y Adriano!37Por su parte, Garcay Bellido, basndose en los materiales cermicos exhumados en sus excavaciones,haba fechado el templo a comienzos de poca flavia38. El sondeo practicado por Ji-

    33. De la Btica se conocen actualmente 46 procnsules, segn la lista elaborada por NAVARRO, F.J.: El proconsulado de la Btica en el cursus honorum senatorial, Gerin, 22, 1, 2004, 379-402. Paralos principados de Claudio y Nern slo contamos con 4 gobernadores: uno de comienzos de pocaClaudia, dos de finales de poca neroniana y otro de cronologa imprecisa.

    34. MATEOS, P.: El templo: la traslacin de los modelos metropolitanos a la capital de la provincia

    lusitana, P. Mateos (ed.), El Foro Provincial de Augusta Emerita: un conjunto monumental de cultoimperial,Anejos de AEA, 42, Madrid, 2006, 251-276; IDEM: El conjunto provincial de culto imperialde Augusta Emerita, T. Nogales y J. Gonzlez (eds.), Culto imperial: poltica y poder (Mrida, 2006),Roma, 2007, 369-393.

    35. Ello explicara que la planta del templo imitase la de la aedes Concordiade Roma, el templo favoritode Tiberio. SAQUETE, J. C.: L. Fulcinius Trio, Tiberio y el gran templo de culto imperial de AugustaEmerita, Epigraphica, 67, 2005, 279-308.

    36. JIMNEZ, J. L.: El templo romano, 1992, 119-132 (121-123).37. vid. MURILLO, J. F. et alii: El templo de la C/ Claudio Marcelo, 2003, 53-88 (58, nota 13).38. GARCA Y BELLIDO, A.: Los hallazgos cermicos, 1970.

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    mnez en los rellenos de la cellapermiti en cambio situar el arranque de las obrascon bastante fiabilidad a partir de poca de Claudio39.

    Esta cronologa julio-claudia avanzada se ha visto reiteradamente confirmadaen las ltimas excavaciones practicadas hasta el momento en el templo y sus alre-dedores (Figs. 1 y 2). En efecto, los materiales cermicos recuperados tanto en lascimentaciones del edificio sacro como en las de su plaza o en las de la denominadaplaza intermedia (que se extendera a una cota sensiblemente inferior a la del re-cinto del templo bajo la actual calle Capitulares) conducen, una y otra vez, a fecharel comienzo de las obras en esta parte del complejo monumental en poca claudiaavanzada o en los primeros aos del gobierno de Nern. Por su parte, la pavimen-tacin de la plaza intermedia, el cambio en el trazado de la Va Augusta, los trabajosde cimentacin del gradero norte del circo o la pavimentacin del ambulacrumdel

    mismo se habran acometido ya en plena poca neroniana40.Adems de constatar la construccin escalonada (pero continua) en el tiempo

    del citado complejo en sentido Este-Oeste, tales dataciones, especialmente la segun-da, coinciden a grandes rasgos, como hemos indicado, con la cronologa propuestapor C. Mrquez para los capiteles del templo41. Sea como fuere, creemos necesarioinsistir en que las fechas proporcionadas por las estratigrafas y los contextos cer-micos correspondientes al inicio de las obras del templo (esto es, recuperados encimentaciones o estratos de nivelacin del terreno) no pueden, en ningn caso, ob-

    viarse ni supeditarse a las obtenidas a partir del examen estilstico de sus elementos

    39. JIMNEZ, J. L.: El templo romano, 1994, 245; IDEM: El templo romano, 1996, 129-153(132-133 y 142).

    40. MURILLO J. F. et alii: El templo de la C/ Claudio Marcelo, 2003, 53-88 (68, 71-79); JIMNEZ,J. L.: El templo romano, 2004, 159-171 (166); MURILLO, J. F.: Colonia Patricia Corduba, 2010,71-94 (87). Estos investigadores no descartan que la culminacin del circo hubiera tenido lugar ya enpoca flavia.

    41. MRQUEZ, C.: Capiteles romanos, 1990, 190-191; En un trabajo bastante ms reciente esteinvestigador ha apuntado una datacin en los aos 60 del siglo I d.C.: MRQUEZ, C.: Templos, 2008,137-141 (139).

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    ornamentales42; como tampoco a la supuesta pertenencia al templo de restos disper-sos hallados en otras zonas de la ciudad43.

    En suma, a tenor de los datos expuestos, la edificacin del templo de C/ ClaudioMarcelo debi de comenzar, y tal vez desarrollarse tambin en buena medida, enalguna de las tres etapas siguientes:

    42. En la misma lnea se ha expresado, por ejemplo, P. Sillires en relacin a Baelo Claudia:SILLIRES, P.: Investigaciones arqueolgicas en Baelo: avance, interpretacin y perspectivas,Actas delas I Jornadas Internacionales de Baelo Claudia: Balance y perspectiva (1996-2004) (Cdiz, 2004), Sevilla-Cdiz-Bilbao, 2006, 37-60 (57). No estamos en contra, en absoluto, de los anlisis estilsticos, pues

    nosotros recurrimos a ellos en nuestros estudios sobre la plstica romana. Ahora bien, precisamente poresa razn somos conscientes de los riesgos que conlleva tal mtodo a la hora de establecer cronologasprecisas de una pieza o de un conjunto; especialmente cuando nos movemos en periodos de tiempomuy cortos (10-15 aos) y faltan (o no abundan) paralelos seguros en la propia Roma, como sucedecon la decoracin arquitectnica del periodo claudio-neroniano. A ello se aade la enorme dificultadque existe para distinguir con claridad sta de la elaborada a comienzos de poca flavia, como hanrecalcado reputados especialistas en la materia: DOMINGO, J. A., MAR, R. y PENSABENE, P.: Eltemplum divi Claudii. Decoracin y elementos arquitectnicos para su reconstruccin,AEA, 84, 2011,207-230 (216); IDEM: El complejo arquitectnico del templo del Divo Claudio en el monte Celio deRoma,ArchClass, 64, 3, 2013, 295-348 (297).

    43. Muy recientemente, en el marco de una conferencia divulgativa recogida en la prensa local, A.Ventura ha defendido la hiptesis de que el templo de C/ Claudio Marcelo se inaugur en poca flavia,

    concretamente en el ao 85 d.C., y estuvo dedicado a la dinasta Flavia (vid. ABC de Crdoba, Unainvestigacin cree que el Templo Romano se erigi a los emperadores Vespasiano y Tito, 27 de marzode 2014). Para llegar a esa conclusin, Ventura se apoya, en parte, en una placa marmrea de friso coninscripcin de litterae aureae(en la que aparece la palabra Caesar) descubierta a unos 700 m al oeste enlnea recta del templo, en un contexto medieval. La inscripcin se fechara en el ltimo tercio del sigloI d.C. y muestra signos de haber sufrido damnatio memoriae: STYLOW, A. U. y VENTURA, .: Lasinscripciones con litterae aureae en la Hispania ulterior (Baetica et Lusitania): Aspectos tcnicos, J.Lpez i Vilar (coord.), arraco Biennal. Actes del 1er Congrs Internacional dArqueologia i Mn Antic(arragona, 2012), Tarragona, 2013, 301-339 (311-312, S9). A la espera de que Ventura publique supropuesta, nos limitaremos ahora a sealar que la misma pasa totalmente por alto las cronologasobtenidas en las excavaciones desarrolladas en el propio templo de C/ Claudio Marcelo y sus alrededoresdurante las tres ltimas dcadas, pero tambin las sugeridas por C. Mrquez a partir del anlisis de su

    decoracin arquitectnica (vid. nota 41). Por ello plantea muchos ms problemas que soluciones: porejemplo, cmo se explicara que un edificio de la pujante colonia Patriciacomo ste, monumental perono colosal, cuyas obras sabemos que comenzaron a mediados del siglo I d.C., se culminara unos treintaaos despus? Hasta qu punto es factible vincular la placa hallada en el lado opuesto de la ciudad enun contexto de expolio y su posible lectura con el templo de C/ Claudio Marcelo? No cabe pensar quepudiera haber pertenecido a otro edificio, tal vez tambin religioso? En Mrida, el panorama de edificiossacros de poca altoimperial ha conocido un vuelco espectacular en los ltimos aos. Acaso Crdoba,urbe rica como pocas en el Occidente romano en el siglo I d.C., posey slo los dos grandes templos queactualmente conocemos? No dispuso de otros tipos arquitectnicos monumentales y pblicos en losque la pieza podra haber encajado?

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    1) poca claudia inicial-media (41-49 d.C.)2) poca claudia tarda (49-54 d.C.)

    3) poca neroniana temprana (c. 54-60 d.C.)

    En la actualidad, resulta harto complicado decantarse por alguno de estos tresmomentos, pues, como se ha dicho, carecemos de testimonios epigrficos vinculadoscon certeza al edificio o a su entorno que pudieran proporcionar una cronologa msconcreta. Y los elementos de datacin ms fiable de los que disponemos (estratigra-fas y conjuntos cermicos) no permiten situar en el tiempo los acontecimientos conla exactitud que quisiramos, y menos todava cuando se trata de periodos tan brevescomo los enunciados. Por ltimo, la decoracin arquitectnica y escultrica44, apartede no resultar tampoco precisa (vid. supra), nos situara en instantes algo ms avan-

    zados del proceso de edificacin, no en las primeras fases de las obras. Sin embargo,intentaremos discernir algo ms sobre la cuestin temporal reflexionando sobre lasrazones que pudieron haber motivado la ereccin del templo (y del resto del comple-

    jo monumental en el que se inscribi) en cada una de las tres etapas aludidas. Paraello resulta fundamental centrar nuestra atencin en una serie de sucesos histri-cos del periodo claudio-neroniano de gran trascendencia para la evolucin del cultoimperial en Occidente; as como en la posicin preeminente que algunas familiascordobesas y bticas alcanzaron a finales de poca julio-claudia en la propia Roma.

    No obstante, antes de acometer esta labor conviene tener presentes las siguien-tes premisas45:

    La dedicacin de un templo a un emperador deificado era competencia delSenado romano, que deba autorizar su construccin a travs de un decreto.

    A la hora de acometer la ereccin de un templo (o de un altar monumental),y una vez elegido y aprobado el lugar para su emplazamiento, se llevaba acabo la ceremonia de fundacin (constitutio), que consista en la delimita-cin de su recinto sacro (tmenos) por parte de un augur. Este importan-

    44. Hace aos realizamos un primer estudio de los restos escultricos recuperados en el entornodel templo y, por tanto, presumiblemente vinculados al mismo: GARRIGUET, J. A.: La decoracin

    escultrica, 2007, 299-321. Pese al elevado grado de fragmentacin de las piezas, constatamos lapresencia de estatuas masculinas togadas, thoracatase ideales, as como al menos una estatua femenina

    vestida. Se trata, pues, de un elenco de representaciones habitual en foros, teatros y recintos de culto.Por su parte el anlisis estilstico de este material escultrico, aunque dificultado por el psimo estadode conservacin de los fragmentos, apunta hacia una cronologa del siglo I d.C. y a la intervencin de untaller local, lo cual concuerda con lo que sabemos para la decoracin arquitectnica.

    45. Seguimos aqu para estas cuestiones a STAMBAUGH, J. E.: e Function of Roman Temples,ANRW, 2, 16-1, 1978, 554-608; FISHWICK, D.: Te Imperial Cult in the Latin West, vol. 1, 1 y 1, 2,Leiden, 1987, 197, 203 ss.; y CASTILLO, P.: Las propiedades de los dioses: los loca sacra, Iberia, 3,2000, 83-109.

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    te acto religioso marcaba o inauguraba tanto la orientacin del edificiocomo, inmediatamente despus, el comienzo de las obras.

    Con posterioridad, una vez concluidos por completo los trabajos de edifi-cacin, se proceda a la consecratioy a la dedicatio, esto es, la consagracin(conversin por un pontfice del espacio delimitado en sagrado) y dedica-cin oficial del templo (o altar) a la divinidad por parte del principal magis-trado de la ciudad (o, en su caso, del gobernador provincial o del empera-dor), recogida en su correspondiente lex dedicationis. El da de la dedicatioera considerado el dies natalis del templo. En consecuencia, los templosromanos no eran dedicados hasta que su construccin no se daba por con-cluida. Ahora bien, cabe suponer que en el instante de realizar la constitutiode un edificio sacro sus promotores ya tenan claro a qu deidad en concreto

    queran dedicarlo. Cuestin distinta es que entre la constitucin y la dedica-cin, y por los motivos que fuese, hubiese un cambio de planes.

    Por otro lado, el tiempo transcurrido entre el momento en el que se decidila construccin de un templo y su dies natalisvari considerablemente deunos casos a otros, como manifiestan algunos ejemplos extremos de la pro-pia Urbs. As, mientras que la aedes Apollinisdel Palatino se levant en sloseis aos desde que Augusto hiciera el voto de su ereccin (vid. supra), lasobras del templo dedicado por Livia y Tiberio a divus Augustusjunto a laBaslica Julia se prolongaron durante ms de 20 aos46.

    .. U I .C.

    En enero del ao 42 d.C. Livia Drusilla (o Julia Augusta), la esposa de Augustofallecida trece aos antes, fue divinizada por su nieto, el emperador Claudio, con-

    virtindose desde ese momento en diva Augusta47. Para conmemorar este destacadohecho poltico-religioso, cargado de fuertes connotaciones ideolgicas y dinsticasde vital importancia en aquellos instantes para la supervivencia del propio Claudio

    46. FISHWICK, D.: Te Imperial Cult, vol. 3, 3, 2004, 23-24.47. No fue Livia, sin embargo, la primera mujer divinizada en Roma. Antes que ella, en el ao 38 d.C.,

    lo haba sido Drusilla, hermana de Calgula. Para su culto se planific la construccin de un templo quenunca lleg a erigirse y se constituy un sacerdocio especfico. Tambin se le dedicaron estatuas de oroy se le concedi el ttulo de Diva Drusilla Panthea: D. C., 59, 11, 2-4; Suet., Cal. 24, 2-3. No obstante, elculto a Drusilla no sobrevivi a la muerte de su hermano: CID, R.: Livia versus Diva Augusta. La mujerdel prncipe y el culto imperial,ARYS, 1, 1998, 139-155 (151); GRADEL, I.: Agrippina, flaminica ofdivus Claudius, M. Moltensen y A. M. Nielsen (eds.), Agrippina minor. Lie und aferlie. Meddeeleser

    ra Ny Calsberg Glyptotek9, Copenhague, 2007, 67-70 (68).

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    y su sostenimiento en el trono imperial48, se celebraron en Roma juegos circenses yuna estatua de Livia fue llevada en procesin hacia el circo subida a un carro tirado

    por elefantes49

    . De inmediato se acuaron monedas con la representacin, en su re-verso, de un personaje femenino entronizado y vestido a la griega, acompaado dela leyenda Diva Augusta50. Una imagen de culto asimismo sedente de la emperatrizse instal en el templo de divo Augusto en Roma, haciendopendantcon la de ste51.Es posible que el culto a Livia se uniera tambin al de Augusto en un altar erigido aste en la Urbsdesde haca dcadas, ubicado, tal vez, en el Capitolio. El citado altar,denominado primero ara numinis Augustiy despus ara divi Augusti patris, habracambiado de nuevo su nombre por esta razn, pasando a llamarse desde entoncesara Gentis Iuliae52. Sin embargo, y a pesar de todos estos honores divinos, el Sena-do no vot la construccin de un santuario independiente, esto es, dedicado en

    solitario a la nueva diva.El culto y los homenajes a diva Augusta no tardaron en multiplicarse y ex-

    pandirse por Italia y las provincias (especialmente las occidentales). En la ciudadnarbonense de Vienne el antiguo templo de Augusto y Roma modific al parecersu dedicacin para hacerse eco de la nueva situacin. A partir de ese momentopas a estar consagrado a divo Augusto y diva Augusta53. En el foro viejo de Lep-tis Magna, y delante del templo de Roma y Augusto, se erigi entre los aos 45-46d.C. o a finales del gobierno de Claudio?54 un grupo estatuario imperial en elque fue incluida la imagen sedente de Livia divinizada55. Otra estatua de similarescaractersticas se ubic en un edificio del foro de Rusellae (Roselle, Italia) junto a

    varias representaciones de miembros de la dinasta julio-claudia, entre ellas la de

    48. CID, R.: Livia versus Diva Augusta, 1998, 139-155 (152).49. Suet., Claud. 11.2; D. C., 60, 5, 2.50. ROSE, C. B.: Dynastic Commemoration and Imperial Portraiture in the Julio-Claudian Period,

    Cambridge, 1997, 40 y nota 12; BARTMAN, E.: Portraits o Livia. Imaging the Imperial Woman inAugustan Rome, Cambridge, 1999, 128.

    51. D. C., 60, 5, 2; HNLEIN-SCHFER, H.: Veneratio Augusti..., 1985, 86-87; ROSE, C. B.: DynasticCommemoration, 1997, 40; BARTMAN, E.: Portraits o Livia, 1999, 128.

    52. LA ROCCA, E.: Arcus et Arae Claudii, V. M. Strocka (ed.), Die Regierungszeit des KaisersClaudius (41-54 n. Chr.): Umbruch oder Episode? (Freiburg, 1991) , Mainz, 1994, 267-295 (289-290);IDEM: Gens Iulia, Ara, E. M. Steinby (ed.), LUR, vol. 2, D-G, Roma, 1995, 369-370.

    53. HNLEIN-SCHFER, H.: Veneratio Augusti..., 1985, 244-246; PENSABENE, P.: Roma e lecapitali provinciali..., 2004, 175-200 (177).

    54. TRILLMICH, W.: Espacios pblicos de culto imperial en Augusta Emerita: entre hiptesis ydudas, T. Nogales y J. Gonzlez (eds.), Culto imperial: poltica y poder (Mrida, 2006), Roma, 2007,415-445 (432-433).

    55. ROSE, C. B.: Dynastic Commemoration, 1997, 184 ss.; BARTMAN, E.: Portraits o Livia, 1999,129.

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    Augusto tambin sedente56. Tambin en Crdoba pudieron haberse erigido sendasestatuas sedentes de Augusto y Livia divinizados, ubicadas, muy posiblemente, en

    una edificacin prxima al foro de la colonia57

    . En la capital del Imperio el culto adiva Augusta qued en manos de las vrgenes Vestales, mientras que en provinciaslas encargadas de su celebracin y mantenimiento fueron, generalmente, mujeresdesignadas con los ttulos de flaminica, sacerdos, etc.58. No obstante, tambin loshombres participaron a veces en dicho culto como sacerdotes, tal y como demues-tran los flaminesprovinciales de Lusitaniadocumentados en poca de Claudio atravs de la epigrafa, cuya titulatura oficial en esos aos fue al parecer la deflamendivi Augusti (et)divae Augustae provinciae Lusitaniae59.

    Habida cuenta de los testimonios de homenaje y culto a diva Augusta aludidos(y de muchos otros que es imposible traer a colacin aqu), y en atencin a las fechas

    en las que pudieron haberse iniciado las obras del templo de C/ Claudio Marcelo,cabra plantear la posibilidad de que ste, al menos a la hora de su constitutio, sehubiera pensado dedicar a Livia divinizada? A priori, si no atendisemos a los da-tos arqueolgicos y epigrficos procedentes de otras partes del Imperio, podramospensar en una respuesta afirmativa60. Pero por muy atractiva que pudiera resultar lapropuesta de un templo dedicado en Crdoba a diva Augusta, creemos que la mismadebe desecharse; puesto que con la nica posible excepcin de la ciudad de Cirta(Constantina, Tnez)61, y pese a su innegable trascendencia en la dinamizacin delculto imperial tanto local como provincial, la divinizacin de Livia no tuvo el peso

    56. ROSE, C. B.: Dynastic Commemoration, 1997, 116 ss.; BARTMAN, E.: Portraits o Livia, 1999,130 s.

    57. GARRIGUET, J. A.: El culto imperial, 2002, 49-54, ns 13a y 14a, 117-119.58. MIRN, M D.:Mujeres, religin y poder: el culto imperial en el Occidente mediterrneo, Granada,

    1996, 61 ss., 135 ss.59. EDMONDSON, J.: Two dedications to Divus Augustusand Diva AugustafromAugusta Emerita

    and the early Development of the Imperial Cult in Lusitania re-examined,MDAI(M), 38, 1997, 89-105.60. Los hispanos, especialmente los bticos, ya haban demostrado una cierta veneracin por Livia

    en vida an de la emperatriz. As, la colonia Romula acu dupondios con su efigie en el reversoacompaada de la leyenda Genetrix Orbisy de smbolos astrales (RPCI, 73). Idntico ttulo apareceen una inscripcin de Antikariade los primeros aos del gobierno de Tiberio, actuando M. CornelioPrculo pontiex Caesarumde la ciudad como dedicante (CILII/5, 748). Tambin el conocido textode Tcito (Ann., 4, 37) sobre la embajada btica del ao 25 d.C. constituye una prueba de esta especialinclinacin de los bticos por la viuda de Augusto. Por otro lado, en Mrida Iulia Augustadispusoincluso de unflamen, Cornelio Severo, para su culto. La lpida de ste procede de la exedra del prtico

    post scaenamdel teatro: PANZRAM, S.: Stadtbild und Elite, 2002, 257.61. Donde una inscripcin (CILVIII, 6897 y 19492) atestigua que Coelia Victoria Potitia,flaminicade

    diva Augusta, pag desua pecuniauna construccin consagrada a sta en 42-43 d.C.; figurando comodedicante de la obra el gobernador provincial, Q. Marcio Barea. Aunque se ha pensado en un templo, nose descarta que realmente hubiese sido un arco: HURLET, F.: Pouvoir des Images, Images du Pouvoirimperial. La province dAfrique aux deux premiers sicles de notre re,MEFRA, 112, 1, 2000, 297-364

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    suficiente como para promover la construccin ex novode grandes santuarios dedi-cados en solitario (o en compaa de su esposo) a la nueva diva62; a diferencia de lo

    que haba sucedido con divus Augustuso de lo que acontecera con divus Claudius(vid. inra). A lo sumo, como hemos constatado a travs de los ejemplos de la propiaRoma o de Vienne, su culto se habra introducido en altares o templos consagradosdesde haca tiempo a Augusto, que a partir de ahora habran estado dedicados a ladivina pareja63. Por tanto, y en el caso concreto de colonia Patricia, el culto a divaAugusta pudo haberse celebrado tambin en torno a alguna edificacin sacra preexis-tente, quizs el templo colosal del orum novum, si es que ste, como todo pareceindicar, estuvo dedicado a divo Augusto.

    Descartada por nosotros, pues, la dedicacin del templo de C/ Claudio Marceloa Livia (o a Augusto y Livia), as como tambin a Claudio vivo, ya que ste rechaz

    en vida la concesin de honores divinos64, dentro de la primera opcin cronolgicaque hemos contemplado aqu la poca claudia temprana y media slo podramosplantear la consagracin de aqul a alguna virtud imperial potenciada oficialmenteen esos momentos (Constantia Augusta?)65, o bien a la domus Augustaen su conjun-to. En lo que respecta a esta ltima posibilidad, se ha llamado la atencin acerca delferviente deseo de Claudio de manifestar y propagar su vinculacin directa con Au-gusto (hecho que encajara bien con la planta y el programa ornamental del templocordobs) a travs, por ejemplo, de monumentos estatales como arcos66; o de altareserigidos en Roma y en ciudades itlicas (Ravenna, LunioAbellinum). En dichas arae,adems lgicamente del fundador del principado, jugaron al parecer un papel des-

    tacado otros miembros de la dinasta julio-claudia estrechamente relacionados conClaudio, como Livia o Germnico67.

    (329); BULLO, S.: Provincia Arica. Le citt e il territorio dalla caduta di Cartagine a Nerone, Roma, 2002,151.

    62. Y menos an uno de las caractersticas y dimensiones del documentado en Crdoba.63. As, segn Saquete, una imagen de Livia divinizada, al igual que su culto, podran haberse

    introducido en el templo emeritense de C/ Holgun: SAQUETE, J. C.: L. Fulcinius Trio, 2005, 279-308 (298-299).

    64. C. D. 60, 5. FISHWICK, D.: Te Imperial Cult, vol. 1, 1 y 1, 2, 1987, 198-199; IDEM: Te Imperial

    Cult in the Latin West, vol. 3, 1,Leiden, 2002, 79-80.65. Constantiaes, junto a Libertas, el concepto ms destacado en la numismtica de poca de Claudio, y

    fue adems la virtud ms propia y personal de este emperador, pues la misma no haba sido potenciadaantes de l y tampoco lo sera ms durante la etapa altoimperial: MARTIN, J.-P.: Les thmes montairesclaudiens, Y. Burnand, Y. Le Bohec y J.-P.Martin (coords.), Claude de Lyon, empereur romain (Paris-Nancy-Lyon, 1992), Pars, 1998, 201-212 (208-211). Pero, por muy importante que Constantiafuese paraClaudio, no parece que diera lugar a la ereccin de templos dedicados a dicha virtud.

    66. LA ROCCA, E.: Arcus, 1994, 267-295 (267-273).67. HLSCHER, T.: Claudische Staatsdenkmler in Rom und Italien. Neu Schritte zur Festigung des

    Principats, V. M. Strocka (ed.), Die Regierungszeit des Kaisers Claudius (41-54 n. Chr.): Umbruch oder

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    A tenor de la ideologa dinstica tan claramente expresada por Claudio durantesu principado, podramos pensar que el templo cordobs de C/ Claudio Marcelo se

    hubiese dedicado en los aos 40 del siglo I d.C. a la domus ogens Augusta, o a lagensIulia, o a lagens Claudia? De nuevo nos hallamos ante una hiptesis muy sugeren-te, pero a nuestro juicio poco probable. Pues los nicos santuarios consagrados a lafamilia Julia o a la de Augusto de los que tenemos constancia son el sacrariumqueTiberio dedic a la primera en la ciudad latina de Bovillaeel ao 16 d.C.68, menciona-do por Tcito (Ann. II, 41); y el construido para lagens Augustatambin a principiosde poca imperial junto a la pendiente oriental de la colina de Byrsa, en Carthago. Supromotor fue en esta ocasin el liberto y sacerdos perpetuumP. Perelio Hedulo, quinlevant dicho templuma ttulo privado en una parcela de su propiedad, como sealauna inscripcin conmemorativa69.Al recinto de este segundo santuario habra per-

    tenecido muy probablemente el ara gentis Augustae, decorada con relieves de temasmarcadamente augusteos70. Evidentemente, dadas su situacin, dimensiones y rela-cin con otras magnas construcciones, el templo de Crdoba no pudo haber partidode la iniciativa de un simple particular, por muy adinerado que fuese; por lo que elejemplo de Carthagono resulta vlido para colonia Patricia. Tampoco el sacrariumde Bovillaepodra considerarse un buen paralelo para el edificio cordobs, ya quesu comitente fue el propio emperador y adems la ciudad donde se erigi jugaba unpapel esencial en el relato mitolgico de lagens Iulia71.

    .. U (- .C.)En el ao 49 d.C. la vida privada y la poltica dinstica de Claudio dieron un giro

    crucial debido al matrimonio del emperador con su sobrina, Agripina la Menor, her-mana de Calgula72. Una consecuencia de este acontecimiento fue la vuelta a Romadel senador y filsofo cordobs Lucio Anneo Sneca desde su largo exilio en la islade Crcega, castigo que le haba sido decretado en 41 d.C. por el propio Claudio 73.Agripina, emperatriz yAugusta ttulo honorfico concedido por el Senado en el ao

    Episode? (Freiburg, 1991), Mainz, 1994, 91-102; LA ROCCA, E.: Arcus, 1994, 267-295.68. HNLEIN-SCHFER, H.: Veneratio Augusti..., 1985, 103-104.69. HNLEIN-SCHFER, H.: Veneratio Augusti..., 1985, 104-105; BULLO, S.: Provincia Arica...,

    2002, 77-79.70. DARDENAY, A.: Le rle de limage des primordia Vrbisdans lexpression du culte imprial, T.

    Nogales y J. Gonzlez (eds.), Culto imperial: poltica y poder (Mrida, 2006), Roma, 2007, 153-170.71. WEINSTOCK, S.: Divus Julius,Oxford, 1971, 5 ss.72. Tac.,Ann. 12, 5-8; Suet., Claud. 26, 3.73. GRIMAL, P.: Snque ou la conscience de lEmpire, Pars, 1991, 83-84; RODRGUEZ NEILA, J. F.:

    Sneca, un filsofo entre polticos, D. Vaquerizo (ed.), Crdoba y Lucio Anneo Seneca. Reflexiones conmotivo de un bimilenario, Crdoba, 1997, 54-73 (56).

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    50 d.C.74que slo haban recibido antes que ella Livia y Antonia la Menor75, quisoque Sneca se convirtiera en preceptor de su hijo, Nern, con el fin de involucrarlo

    directamente en el proyecto de futuro que, con suma astucia, estaba diseando paraste. Durante los ltimos aos del gobierno de Claudio el papel de Sneca en la cortey su influencia sobre el joven prncipe no hicieron, pues, sino acrecentarse a pasosagigantados76.

    Fue en este contexto histrico, especialmente favorable para la familiaAnnaeay para sus amistades bticas, cuando pudo haberse decidido y acometido la construc-cin del templo cordobs? En principio, la cronologa de los materiales cermicos re-cuperados en su solar, o incluso la de su decoracin arquitectnica, no se opondra aesta posibilidad. Pero existen dos importantes inconvenientes relativos a la situacindel culto imperial en estos instantes que no podemos pasar por alto:

    1) El culto a Livia conoci al parecer, paradjicamente, cierto decaimientopoco aos despus de la consecratio de la emperatriz, como cabe deducir de las fe-chas en las que se le tribut la mayora de los homenajes. Luego, si ya hubiera sido

    verdaderamente excepcional (por no decir harto improbable) que la divinizacin deLivia hubiese motivado, en los aos inmediatamente sucesivos, la construccin deun gran santuario a diva Augusta en Crdoba, mucho ms difcil habra sido que talhecho ocurriera ya en poca claudia tarda, cuando haba adems una Augusta viva(Agripina la Menor).

    2) Claudio, aunque anciano, en manos de sus libertos y controlado por su nue-va esposa, segua vivo. Es decir, todava no haba sido proclamado oficialmente di-

    vus. Slo lo fue, y no sin sorna recordemos la famosa stira de la Apocolocyntosis,atribuida a Sneca77, tras su muerte en el ao 54 d.C. (vid. inra). Por consiguiente,si la construccin del templo de C/ Claudio Marcelo se hubiese iniciado entre losaos 49 y 54 d.C. dicho templo no podra haber sido ya constituido pensando enel culto a divo Claudio. Puesto que tampoco parece posible aceptar una dedicacina Claudio en vida (vid. nota 64), debemos preguntarnos a qu divinidad se habranquerido consagrar el edificio cordobs y su recinto sacro en el momento de procedera la ceremonia de su constitutio.

    De nuevo las posibles alternativas quedaran prcticamente reducidas a las co-mentadas ms arriba: alguna virtud imperial en boga en aquel momento (Cons-

    74. Tac.,Ann. 12, 26.1.75. GRADEL, I.: Agrippina: Life and Legend, M. Moltensen y A. M. Nielsen (eds.),Agrippina minor.

    Lie und aferlie. Meddeeleser ra Ny Calsberg Glyptotek, 9, Copenhague, 2007, 13-25 (18).76. RODRGUEZ NEILA, J. F.: Sneca, 1997, 54-73 (58).77. GRIMAL, P.: Snque, 1991, 102 ss.; RODRGUEZ NEILA, J. F.: Sneca, 1997, 54-73 (58-

    59).

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    tantia Augusta?) o bien la familia imperial, la domus Augusta,aunque en este casola influencia de Agripina podra haber impulsado el culto a la gens Iulia. Sea como

    fuere, habra que tener en cuenta las mismas objeciones que hemos realizado antesa este respecto.

    .. U (

    C)

    Muerto el 13 de octubre del ao 54 d.C., Claudio fue, tras Augusto, el segun-do emperador romano convertido oficialmente en divuspor decisin del Senado deRoma78. Su consecratiohaba de tener, forzosamente, importantes consecuencias parael culto imperial. En la Urbsquizs la principal fue la decisin de los senadores de eri-

    gir un templo para albergar el culto a divo Claudio en solitario. El lugar elegido paraello fue la parte ms elevada del monte Celio79, una zona un tanto apartada entoncesdel centro de Roma, prxima a la muralla republicana y dedicada a actividades msbien marginales80. Su viuda, Agripina la Menor, designadaflaminicade Claudio81, fuela encargada de acometer el proyecto de forma inmediata82.

    78. Tac.,Ann. 12, 69.4; 13, 2; Suet., Claud. 45; Nero, 9. El segundo, claro est, si no contamos a JulioCsar.

    79. Suet., Vesp. 9.1. El mayor templo jams dedicado a un emperador divinizado: DOMINGO, J. A.,MAR, R. y PENSABENE, P.: El templum divi Claudii, 2011, 207-230 (207).

    80. TURCAN, R.: Templum divi Claudii, Y. Burnand, Y. Le Bohec y J.-P.Martin (coords.), Claude deLyon, empereur romain (Paris-Nancy-Lyon, 1992), Pars, 1998, 161-167 (161); DOMINGO, J. A., MAR,R. y PENSABENE, P.: El templum divi Claudii, 2011, 207-230 (209 y 227); IDEM: El complejoarquitectnico, 2013, 295-348 (339-340). E. Rosso se ha opuesto a la consideracin del lugar dondese ubic el templo de Claudio como zona perifrica o marginal, pues para los flavios y su poltica nolo habra sido en absoluto: ROSSO, E.: Culte imprial et image dynastique: les diviet divaede la GensFlavia, T. Nogales y J. Gonzlez (eds.), Culto imperial: poltica y poder (Mrida, 2006), Roma, 2007,125-152 (129, nota 9). Pero si pensamos en la poca en la que se tom la decisin de construir all eltemplo, el ao 54, tal vez dicha percepcin no sea errnea. Otra causa probable de la eleccin del Celiopara ubicar en l el templum diui Claudiies la defendida por F. Coarelli, quien vincula estrechamente

    esta colina con la gensClaudia y sita en ella la vivienda del propio Claudio antes de convertirse enemperador: COARELLI, F.: Il Tempio di Minerva Capta sul Celio e la domus di Claudio, RPAA, 70,1997-1998, 209-218 (217-218).

    81. Tac.,Ann. 13, 2. No se tiene constancia de la creacin de un flamenpara el culto a divo Claudio,aunque s de la existencia de un colegio de sodales Augustales Claudiales: GRADEL, I.: Agrippina,flaminica, 2007, 67-70 (68). Dicho colegio religioso tal vez tuviese su sede en el aula absidada anexaal flanco meridional del recinto del Claudianum: BUZZETI, C.: Claudius, Divus, Templum (Reg. II),E. M. Steinby (ed.), LUR, vol. 1, A-C, Roma, 1993, 277-278 (277).

    82. FISHWICK, D.: Te Imperial Cult, vol. 1, 1 y 1, 2, 1987, 202; IDEM: Te Imperial Cult, vol. 3,1, 2002, 86-88.

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    El templo del divino Claudio y su gran tmenoshan sido estudiados a partir desu representacin en varios fragmentos de la Forma Urbis Romaeseveriana y de los

    escasos restos constructivos del complejo que hoy da todava quedan in situ. Recien-temente, J. A. Domnguez, R. Mar y P. Pensabene han avanzado notablemente en suconocimiento a partir del anlisis de la citada informacin, as como de varios ele-mentos de decoracin arquitectnica pertenecientes, muy probablemente, al temploo a su gran recinto sacro, elaborados en mrmol blanco de Luni y reaprovechados odispersos en edificios cercanos83. Los resultados de esta novedosa investigacin sonde gran inters para nosotros, ya que el templo de divus Claudius(o Claudianum)fue un edificio de orden corintio, prstilo, casi con seguridad hexstilo y pseudope-rptero (con once columnas en los laterales?). Al igual que el templo cordobs de C/Claudio Marcelo, tom como modelos para su planta los templos de Apolo Palatino

    y Apolo in Circo, si bien en las dimensiones de su orden arquitectnico sigui elejemplo del templo deMars Ultor84. Se levant sobre un podio de 46,3 m de longitudy 22,5 m de anchura en el centro de una enorme terraza artificial de c.180 x 200 m ydispuso de un amplsimo recinto ajardinado85. Orientado hacia el Palatino, al Oeste,desde su emplazamiento se dominaba la va que discurra entre dicho monte y elCelio, utilizada para procesiones de gran relevancia86.

    En el ao 59 d.C., tan slo un lustro despus de iniciarse la construccin delClaudianum, Nern mand asesinar a su madre, anul el decreto senatorial que es-tableca la divinizacin de Claudio y destruy hasta los cimientos su templo, que fuems tarde restaurado, con fines claramente legitimadores, por Vespasiano87. Signi-

    ficaron estas drsticas medidas adoptadas por Nern la suspensin del culto a Clau-dio? En qu estado se encontraban las obras del templo dedicado a ste cuando susucesor orden destruirlo? Demoli por completo realmente Nern el templo deldivo Claudio como afirma Suetonio? A las dos primeras cuestiones puede contestarsea partir de las Actas de losratres arvales, que atestiguan sacrificios en honor de Clau-dio en el templo de divus Augustuspara los aos 58 (12 de octubre), 59 (3 de enero,

    83. DOMINGO, J. A., MAR, R. y PENSABENE, P.: El templum divi Claudii, 2011, 207-230;IDEM: El complejo arquitectnico , 2013, 295-348.

    84. DOMINGO, J. A., MAR, R. y PENSABENE, P.: El templum divi Claudii, 2011, 207-230 (218-219), 224; IDEM: El complejo arquitectnico , 2013, 295-348 (299 y 302-304).

    85. DOMINGO, J. A., MAR, R. y PENSABENE, P.: El complejo arquitectnico , 2013, 295-348 (304ss.)

    86. Ibidem, 341.87. Suet., Claud. 45, 1; Nero, 34; Vesp. 9.1. DOMINGO, J. A., MAR, R. y PENSABENE, P.: El templum

    divi Claudii, 2011, 207-230 (225); IDEM: El complejo arquitectnico , 2013, 295-348 (296).

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    23 de junio y 12 de octubre) y 66 (11 de enero)88. De ello se deduce, por un lado, quecuando Nern actu contra la memoria de su padre adoptivo el templo an no estaba

    acabado ni, por tanto, dedicado (aunque posiblemente su construccin se encontraraavanzada), de ah el uso del templo del divino Augusto en los aos 58 y 59; por otro,que tal actuacin no supuso la anulacin total del culto a divo Claudio, pues en el ao66 ste segua celebrndose. En cuanto a si Nern destruy realmente el Claudianum,algunos investigadores han expresado sus dudas al respecto, apuntando la idea deque el templo pudo permanecer en pie, aunque inhabilitado, mientras que todo surecinto en cuyo flanco oriental se instal un ninfeo monumental habra quedadoenglobado en los jardines de la Domus Aureaneroniana; pues el esfuerzo de su arra-samiento habra resultado enorme89.

    Combinando las fuentes literarias con la documentacin arqueolgica, Domin-

    go, Mar y Pensabene han establecido tres grandes fases para el templo de divus Clau-diusy su rea sacra a lo largo del siglo I d.C.: la primera, entre el ao 54 y 59, habraconllevado la casi completa edificacin del templo y de la gran terraza artificial sobreel que ste se levant; la segunda, desarrollada a partir del ao 59, habra supuesto lainhabilitacin del complejo como lugar de culto (pero no su total desmantelamiento)y su integracin en los jardines del palacio imperial de Nern; la tercera, acometida acomienzos del gobierno de Vespasiano, se habra traducido en la ampliacin y culmi-nacin del tmenosy en la anexin a ste de diversas estructuras90.

    Pero volviendo ahora a la situacin planteada el ao 54 d.C., debemos pregun-tarnos por los efectos que la divinizacin de Claudio91y la consiguiente construccin

    de su templo en Roma pudieron tener sobre el culto provincial desarrollado en elOccidente romano. En relacin a Hispania citerior, en el momento actual ignoramossi tales acontecimientos repercutieron de manera relevante en el culto imperial de laprovincia. No parece que diesen origen al flaminado de sta, pues los primerosflami-nesprovinciales conocidos a travs de la epigrafa datan del periodo flavio y se vincu-lan, segn su titulatura, a Roma y a los emperadores vivos y deificados92. Gracias por

    88. HNLEIN-SCHFER, H.: Veneratio Augusti..., 1985, 115-116; DE ANGELI, S.: emplum divi

    Vespasiani, Roma, 1992, 136.89. LA ROCCA, E.: I troni dei nuovi dei, T. Nogales y J. Gonzlez (eds.), Culto imperial: poltica y

    poder (Mrida, 2006), Roma, 2007, 75-104 (99-100); DOMINGO, J. A., MAR, R. y PENSABENE, P.: Elcomplejo arquitectnico, 2013, 295-348 (295).

    90. DOMINGO, J. A., MAR, R. y PENSABENE, P.: El complejo arquitectnico , 2013, 295-348(319-323).

    91. Proclamada oficialmente en monedas acuadas slo en los primeros instantes del principadode Nern. Entre los aos 54 y 55 el emperador aparece como divi filiusen compaa de su madre: DEANGELI, S.: emplum, 1992, 135, nota 324.

    92. ALFLDY, G.: Flamines Provinciae Hispaniae citerioris. Anejos deAEA, 6, Madrid, 1973.

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    ejemplo a la existencia de una serie de elementos aislados de decoracin arquitect-nica realizados en mrmol sabemos que en poca julio-claudia avanzada se llevaron

    a cabo obras de consideracin en la parte superior de arraco93

    , relacionadas tal vezcon la culminacin (o modificacin?) del templo y del recinto que los tarraconenseshaban decidido dedicar a Augusto varias dcadas antes, justo tras su muerte. Quea partir del ao 54 d.C. el culto a divo Claudio se integrase en el citado templo deAugusto no resultara improbable, habida cuenta de lo sucedido en la propia Roma.Ahora bien, la posibilidad de que la construccin del gran complejo de culto pro-

    vincial tarraconense se hubiese planificado e iniciado en los ltimos tiempos de ladinasta julio-claudia, y no en poca flavia, como se ha defendido con interesantesargumentos94, abre nuevas lneas de investigacin para el futuro, en las que tal vez ladivinizacin de Claudio deba tenerse en cuenta.

    Con respecto a Lusitania, la conversin de Claudio en divuspudo haber altera-do la titulatura de losflaminesprovinciales, quienes desde la deificacin de Livia sehaban dedicado al culto conjunto de divo Augusto y diva Augusta. En efecto, quizfuese a principios de poca neroniana cuando se simplificara el ttulo de los sacerdo-tes provinciales, pasando ste a ser el deflamen provinciae Lusitaniaea secas; aunqueello slo est constatado con seguridad a partir del periodo flavio95. Por otro lado, siel culto a Claudio se acogi en alguno de los edificios sacros ya existentes entoncesen Mrida el llamado templo de Diana96o el templo de la calle Holgun97, o bienen el recinto construido a finales de poca julio-claudia98o en el periodo flavio99alEste del foro de la colonia el denominado Prtico del Foro, Foro de mrmol o

    Plataforma oriental, es algo que de momento no puede asegurarse.El caso ms interesante de todo el occidente romano para la cuestin que nos

    ocupa es, sin duda, el de Britannia, provincia incorporada al Imperio por el propio

    93. PENSABENE, P. y MAR, R.: Dos frisos marmreos en la Acrpolis de Tarraco. El Templo deAugusto y el complejo provincial de culto imperial, J. Ruiz de Arbulo (ed.), Simulacra Romae. Roma

    y las capitales provinciales del Occidente europeo. Estudios arqueolgicos (arragona, 2002), Tarragona,2004, 73-86 (83 ss.)

    94. MACAS, J. M. et alii: Excavaciones en la catedral de Tarragona, 2007, 763-787 (774 y 782-783).

    95. EDMONDSON, J.: Two dedications, 1997, 89-105 (104); STYLOW, A. U. y VENTURA, .:Doppelstatuenpostamente und virtuelle Statuen. Neues zu Lukans Vorfahren mtterlicherseits und zuCIL II 195 aus Olisipo, Chiron, 35, 23-48 (38-39).

    96. LVAREZ, J. M. y NOGALES, T.: Forum Coloniae Augustae Emeritae. emplo de Diana, Mrida,2003.

    97. MATEOS, P.: El templo, 2006, 251-276; MATEOS, P.: El conjunto provincial, 2007, 369-393.

    98. TRILLMICH, W.: Espacios pblicos de culto imperial, 2007, 415-445.99. AYERBE, R., BARRIENTOS, T. y PALMA, F. (eds.): El oro de Augusta Emerita. Gnesis y evolucin

    de sus recintos monumentales, Anejos de AEA, 53, Mrida, 2009.

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    Claudio slo una dcada antes de su muerte. All, en la ciudad de Camulodunum, laactual Colchester (Inglaterra), se erigi un templo provincial para acoger el culto a

    divo Claudio100

    . Una alusin al mismo en laApocolocyntosis(8, 3) y un pasaje de losAnnalesde Tcito (14, 31) han suscitado una larga polmica sobre la fecha precisa desu constitucin y dedicacin, que no pocos autores han optado por situar an en vidadel citado emperador101. Sin embargo, D. Fishwick ha rechazado convincentementeen diversas ocasiones esta posibilidad, apoyndose para ello tanto en la reinterpre-tacin de los textos mencionados como en la modestia manifestada por Claudio enmateria de honores divinos, as como en la documentacin arqueolgica, constituidapor los restos de un templo octstilo,periptero sine postico(a la manera del deMarsUltor)102y de un posible altar prximo (pero anterior) descubiertos en Colchester103.Segn Fishwick, las obras del templo de Camulodunumhabran comenzado hacia el

    ao 55 d.C., si bien quedaran interrumpidas y arruinadas por la revuelta de la reinaBoudica en 60 d.C. La terminacin y dedicacin definitiva del edificio slo habraacontecido cierto tiempo despus, una vez recuperado por Roma el control de la isla,probablemente ya bajo Vespasiano104.

    Habida cuenta de que en la propia Roma y en la ciudad britana de Camulo-dunumexistieron con certeza templos dedicados a divo Claudio, es posible pen-sar que en otras ciudades del Occidente romano, como Crdoba, se le hubiesenerigido edificios similares? Tal y como hemos indicado ms arriba, una cronolo-ga de los primeros aos del principado de Nern no estara reida en absoluto,antes al contrario concordara perfectamente, con la documentacin arqueol-

    gica (estratigrafas y materiales cermicos) procedente del rea del templo de C/Claudio Marcelo y su entorno; ya que la misma remite reiteradamente en todaslas zonas sondeadas hasta la actualidad (que ocupan una extensin de terrenomuy considerable), al periodo claudio-neroniano. Y tampoco los elementos de

    100. FISHWICK, D.: Te Imperial Cult, vol. 1, 1 y 1, 2, 1987, 195 ss.; IDEM: Te Imperial Cult, vol.

    3, 1,2002,75-92; IDEM: Te Imperial Cult vol. 3, 3, 2004, 135 ss.101. CLAUSS, M.: Kaiser und Gott. Herrscherkult im rmischen Reich, Sttutgart-Leipzig, 1999, 95-97.102. DOMINGO, J. A., MAR, R. y PENSABENE, P.: El templum divi Claudii, 2011, 207-230

    (226).103. FISHWICK, D.: Te Imperial Cult, vol. 1, 1 y 1, 2, 1987, 199-201; IDEM: Te Imperial Cult,

    vol. 3, 1, 2002, 75-92; IDEM: Te Imperial Cult vol. 3, 3, 2004, 142-145. Altar (dedicado a Roma y alemperador vivo?) donde pudo haberse celebrado el culto provincial britano entre el ao 43 y la muertede Claudio.

    104. FISHWICK, D.: Te Imperial Cult, vol. 1, 1 y 1, 2, 1987, 195 ss.; IDEM: Te Imperial Cult,vol. 3, 1, 2002, 75-92.

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    decoracin arquitectnica desentonaran con una datacin en torno al ao 60d.C., si seguimos la interpretacin de C. Mrquez105.

    Ciertamente, los comienzos del principado de Nern (el designado como quin-quennium Neronis) seran a nuestro juicio, y desde el punto de vista histrico, el mo-mento ms apropiado de los tres ms arriba propuestos para que tanto las elites decolonia Patricia como las del resto de Baeticahubiesen decidido mostrar pblica-mente su adhesin a Roma (y al rgimen en el que tanto confiaban para su imparableascenso econmico y social), mediante la construccin, en la capital provincial, de ungran recinto religioso y ldico dedicado (ya s) al divino Claudio106. Por otro lado, esde sobra conocido que entre los aos 54 y 62 d.C. la familia btica ms influyente enlos crculos de la corte imperial fue, sin duda, la cordobesa gens Annaea, gracias a lasituacin preeminente y de autntico privilegio de la que goz en aquella L. Anneo

    Sneca. Indudablemente, este hecho no slo pudo favorecer a los parientes y amigosms cercanos del filsofo, sino tambin a otros muchos personajes originarios deciudades de la Btica como Italicao Gadesque buscaban entonces escalar posicionesen Roma107. No resulta extrao, por tanto, que en esos aos hasta cuatro bticos des-empearan el consulado en Roma, uno de ellos el propio Sneca(en el ao 55)108; nique Lucano, sobrino del filsofo, y el tambin senador btico M. Aponio Saturninoingresasen en el colegio de los auguresy de losratres arvales, respectivamente109; o

    105. En cambio, segn A. Pea habra que fechar la ornamentacin arquitectnica del templo aprincipios de poca flavia, debido a las semejanzas detectadas entre sus capiteles, los capiteles de pilastradel prtico de C/ Sagasta, en Mrida, y, sobre todo, los del frente escnico del teatro de dicha ciudad (quel sita en ese momento): PEA, A.: La decoracin arquitectnica, R. Ayerbe, T. Barrientos y F. Palma(eds.), El oro de Augusta Emerita. Gnesis y evolucin de sus recintos monumentales, Anejos de AEA, 53,Mrida, 2009, 525-582 (575-576). Sin negar el inters de la propuesta de Pea, debemos traer a colacinde nuevo la opinin de Domingo, Mar y Pensabene (vid. nota 42) acerca de lo extremadamente difcilque resulta diferenciar la decoracin arquitectnica de poca claudio-neroniana de la de comienzos depoca flavia.

    106. Se ha incidido con frecuencia en la pasin con la que Nern disfrutaba de juegos y espectculos,as como en la importancia que conceda a los edificios que los albergaron (vid. FERNNDEZ, P.: Nero

    alter Apollo: la divinizacin del Princeps en la ideologa neroniana, J. Alvar, C. Blnquez y C. Gonzlez-Wagner (eds.),Hroes, semidioses y daimones, ARYS, 1, Madrid, 159-173). En este contexto ideolgico-cultural tendra bastante sentido la incorporacin de un circo al santuario provincial cordobs.

    107. DES BOCS-PLATEAUX, F.: Un parti hispanique Rome? Ascension des lites hispaniques etpouvoir politique dAuguste Hadrien (27 av. J.-C.- 138 ap. J.-C.), Madrid, 2005, 180-181; MAYER, M.y ROD, I.: Claudio e Hispania, Y. Burnand, Y. Le Bohec y J.-P. Martin (coords.), Claude de Lyon,empereur romain (Paris-Nancy-Lyon, 1992), Pars, 1998, 243-254 (245).

    108. DES BOCS-PLATEAUX, F.: Un parti hispanique Rome?, 2005, 290.109. SAQUETE, J. C.: La integracin de las elites hispanas en Roma. El caso de la religin pblica y

    los senadores bticos, A. Caballos y A. Demougin (eds.),Migrare. La ormation des lites dans lHispanieromaine, Bordeaux, 2006, 301-337 (312-313).

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    que el padre de Trajano, oriundo de Italica, alcanzara, todava bajo el gobierno deNern, el preciado rango senatorial110.

    Por otro lado, en poca de Claudio Baeticajug un papel muy importante enla annonadestinada a las tropas que intervinieron enMauretania Caesarensisy a lasacantonadas en el Rin y en Britannia; as como en el abastecimiento de alimentos a lapropia Roma. Este comercio estatal habra supuesto, lgicamente, el enriquecimientode sus aristocracias municipales111. Tal circunstancia bien pudo propiciar el agradeci-miento de las elites cordobesas y bticas hacia Claudio112y la apuesta cada vez mayory ms decidida de las mismas por el culto imperial como medio de promocin po-ltica, social y econmica; y no slo en sus respectivas ciudades, sino especialmenteen la capital de la provincia; utilizando a sta, en los casos ms afortunados, comoplataforma desde la que acceder a lo ms alto de la escala social en Roma113. As pues,

    varias dcadas despus de haber contribuido quizs a la construccin de un templocolosal dedicado a divo Augusto en la capital de la provincia, el que presidi el o-rum novum114, personajes influyentes de la Btica con ciudadanos cordobeses a lacabeza tal vez aprovechasen la divinizacin de Claudio para solicitar del Senado laereccin de un complejo monumental que mostrara oficialmente su gratitud al citadoemperador, y sirviese adems a sus intereses y altas aspiraciones115. Su sede habra

    110. DES BOCS-PLATEAUX, F.: Un parti hispanique Rome?, 2005, 178-182. Aunque el autnticodespegue poltico y econmico de las aristocracias bticas se produjo algo ms tarde, durante la dinasta

    flavia, no debe obviarse que el nmero de senadores bticos pas de nueve en poca de Claudio aveintitrs en el principado de Nern: DES BOCS-PLATEAUX, F.: Les snateurs hispaniques et lepouvoir dAuguste Trajan, M. Navarro y S. Demougin (eds.), lites hispaniques, Burdeos, 2001, 203-216 (204). La mayora de esos individuos, as como de los caballeros, proceda de la capital, Corduba,y de ciudades como Gades o Italica: NAVARRO, F. J.: Senadores y caballeros hispanos de poca Julio-Claudia: el nacimiento de una aristocracia, A. Sartori y A. Valvo (eds.), Hiberia-Italia, Italia-Hiberia,Miln, 2006, 133-156.

    111. CHIC, G.: El comercio de la Btica altoimperial, Habis, 36, 2005, 313-332 (331).112. Por ejemplo, de diez pedestales de estatua dedicados a Claudio en Hispania, siete proceden

    de ciudades de la Btica, lo que convierte a este emperador a uno de los ms homenajeados en dichaprovincia, tras Adriano, Augusto y Trajano: vid. HJTE, J. M.: Roman Imperial Statue Bases. From

    Augustus to Commodus, Aarhus, 2005.

    113. vid. MELCHOR, E.: Corduba, caput provinciae y foco de atraccin para las lites locales de laHispania Ulterior Baetica, Gerin, 24, 2006, 251-279.

    114. En nuestra monografa sobre el culto imperial en la Crdoba romana ya defendimos la hiptesis deque dicho templo se hubiera construido a instancias y tambin probablemente con fondos de los bticos,encabezados indudablemente por los propios cordobeses: GARRIGUET, J. A.: El culto imperial, 2002, 165ss. Ello habra supuesto el inicio del culto provincial en Hispania ulterior Baetica; idea recogida y asumidaposteriormente por A. Ventura: VENTURA, A.: Reflexiones sobre la arquitectura, 2007, 215-238.

    115. Segn A. Ventura, slo existira una razn de gran peso para explicar la construccin enCrdoba, en poca neroniana, de un templo dedicado a divus Claudius: el agradecimiento de los bticosa Claudio por haberlos ayudado tras sufrir un terremoto, tal vez relacionado con los movimientos

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    sido de nuevo colonia Patricia, dado el liderazgo econmico y poltico que dicha ciu-dad ejerca en aquellos instantes sobre las dems urbes de la provincia. La situacin

    creada entonces pudo haber constituido una segunda fase en la instauracin del cultoprovincial en Baetica, as como la base sobre la que Vespasiano se habra apoyadoslo unos cuantos aos ms tarde para llevar a cabo la organizacin y regulacindefinitivas del mismo116. Con todo esto no estamos afirmando que Sneca o algunode los personajes de la Hispania ulteriorque hicieron carrera en Roma entre los prin-cipados de Claudio y Nern hubiesen intervenido de forma directa en la gestaciny/o financiacin del templo de Crdoba117; pero s que, gracias a su intermediacin,sus parientes, amigos y clientes de colonia Patriciay de otras ciudades privilegiadasde Baeticapodran haber obtenido todas las facilidades posibles para llevar a cabo, encomn, un proyecto de tales caractersticas y tanta envergadura118.

    Por otro lado, en numerosas ocasiones se ha sealado el inters de Sneca porinculcar en su discpulo Nern ideas relacionadas con la teologa solar (apolnea

    ssmicos acaecidos en Roma el ao 51 d.C., cuando Nern tom la toga viril (Tac.,Ann. 12, 43; D.C., 61,33, 2c): VENTURA, .: Reflexiones sobre la arquitectura, 2007, 215-238 (233, nota 24). Aunqueslo se trate de una conjetura sobre la que investigar, creemos que no debe desecharse del todo talposibilidad, que podra haber constituido un motivo ms de gratitud hacia el citado emperador. Noobstante, y dejando a un lado la enorme dificultad que existe para demostrar arqueolgicamente queCrdoba o buena parte de la Btica al margen de Baelo Claudia, donde s podra haber evidencias de

    destruccin por un movimiento ssmico acaecido hacia el ao 50 d.C., lo que tal vez llevase a Claudio aprestar ayuda para su reconstruccin: SILLIRES, P.: Investigaciones arqueolgicas en Baelo, 2006,37-60 (45-46, 48-49), se hubiesen visto afectadas por tal cataclismo, discrepamos de la opinin deVentura. Pues s que hubo razones econmicas, sociales y hasta polticas de peso para que los bticosdecidieran levantar en la colonia Patricia de principios de poca neroniana un templo provincial aldivino Claudio: las que indicamos en estas mismas pginas! Por consiguiente, creemos innecesariorecurrir a la teora catastrofista propuesta por Ventura para justificar la edificacin del templo de C/Claudio Marcelo y plantear su dedicacin a divus Claudius.

    116. GARRIGUET, J. A.: El culto imperial, 2002, 174-175.117. La animadversin que Sneca senta hacia Claudio plasmada en tono de burla en su

    Apocolocyntosis, escrita poco despus de la muerte y divinizacin del emperador y su enemistad conAgripina a partir del ao 54 por el deseo de controlar al joven Nern no invitan, desde luego, a pensar

    que el filsofo cordobs apoyase la construccin en su patria chica de un templo dedicado al divinoClaudio. No obstante, Sneca no evit (porque no quiso o porque no pudo) que el Senado divinizara aClaudio y autorizara los templos que se le dedicaron a ste en Roma y Camulodunum.

    118. Aunque la epigrafa parece demostrar que los senadores hispanorromanos apenas mantuvieronvnculos con las ciudades de las que procedan ni las beneficiaron materialmente, no puede descartarseque su apoyo a stas se hubiese traducido, preferentemente, en la promocin social de sus individuosms destacados. De esta manera se explicara el alto nmero de senadores y caballeros hispanos en losdos primeros siglos del Imperio: NAVARRO, F. J.: El retorno a las ciudades de la aristocracia romana:los senadores hispanos, J. F. Rodrguez Neila y F. J. Navarro (eds.), lites y Promocin social en laHispania romana, Pamplona, 1999, 167-200 (185).

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    para ser ms precisos) de la monarqua119; as como los principios de la polticaaugustea ex Augusti praescriptio120 acerca, por ejemplo, del entendimiento entre

    emperador y Senado. Dicha poltica era vista por el filsofo estoico como el modeloque el joven prncipe deba seguir, y fue aceptada al principio por ste121. En estesentido, la propia planta del templo de Crdoba (muy similar a la del santuario deApolo Palatino en Roma) o su programa ornamental, como evidencian un frag-mento de friso con roleos o sus capiteles, no pueden tener un aire ms tpicamenteaugusteo. Tal vez no deberamos considerar la decisin de plasmarlos en un edificiosacro de la Btica hacia mediados del siglo I d.C. como mero fruto de la casualidadni tampoco de una simple moda.

    No obstante, creemos que tambin ha de volverse la vista hacia el templo eri-gido en Roma en honor al divino Claudio, para el que, curiosamente, se eligi el

    mismo tipo de planta que observamos en el de Crdoba (si bien este ltimo alcanzunas dimensiones considerablemente menores). El Claudianum, adems, se ubic enuna zona perifrica de la Urbs, cerca de la vieja muralla republicana, sobre una plazaelevada de forma artificial y dominando una importante va de comunicacin de laciudad. Es obvio que todas estas aparentes concomitancias entre ambos recintos noprueban nada por s solas, pero en nuestra opinin son dignas al menos de tenerse encuenta de aqu en adelante.

    Evidentemente, si el templo cordobs se dedic a divus Claudiuses probable quese constituyera, esto es, comenzara a levantarse como muy pronto a lo largo del ao55, dado que la muerte de Claudio tuvo lugar a mediados de octubre del ao ante-

    rior y haba que contar con el obligatorio permiso del Senado, planificar bien todo elproyecto, disponer de los fondos necesarios, expropiar a los dueos de las propieda-des que se vieran afectadas, etc. Se habra visto afectado el templo cordobs por ladecisin de Nern de anular la divinizacin de Claudio (vid. supra) en el ao 59? Esposible. No obstante, el registro arqueolgico no indica que las obras del templo ni lasde la plaza intermedia o las del circo sufrieran algn tipo de interrupcin o hiato. Esms, la secuencia estratigrfica obtenida hace unos aos en la calle Capitulares (Corte1), en el sector de la plaza intermedia ms inmediato al templo, podra llevarnos a

    119. La vinculacin del joven Nern con Apolo-Sol se detecta ya enApocolocyntosis(4, 1-2). Tambinaparece en otras obras literarias de principios de poca neroniana, as como en monedas. Pero a partirdel ao 64 d.C. la comparacin (e identificacin) de Nern con Apolo sera aun ms evidente, al hacerseoficial.

    120. Suet., Nero, 10.121. GRIMAL, P.: Snque, 1991, 115 ss.; RODRGUEZ NEILA, J. F.: Sneca, 1997, 54-73 (60-

    61); DES BOCS-PLATEAUX, F.: Un parti hispanique Rome?, 2005, 291.

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    pensar que en los aos 60 del siglo I d.C. ste y su temenosya estaban terminados122.As, en el mencionado Corte 1 se documentaron dos niveles de rellenos sucesivos

    asociados a la construccin de dicha plaza. El ms antiguo de ellos, que sellaba restosdel vicusextramuros precedente (vid. supra), contena materiales cermicos de cro-nologa claudia o neroniana temprana. En el estrato que lo cubra, ms reciente pues,se hallaron cermicas correspondientes a una etapa ms avanzada del principadode Nern. Junto a ellas apareci tambin una gran cantidad de desechos de mrmol,tanto de esquirlas como de ragmentos de losas de pavimentacin. Es decir, el primerrelleno habra servido para nivelar el terreno tras la demolicin de las estructuraspreexistentes, mientras que el segundo correspondera al momento en el que se ins-tal el enlosado de la plaza. Tendra sentido que esta ltima accin documentadaen la plaza intermedia se hubiese llevado a cabo cuando la terraza superior presidida

    por el templo todava se hallaba en obras, o si su construccin se hubiese paralizado?Con respecto a la culminacin de todo el conjunto arquitectnico erigido a le-

    vante de la Crdoba romana, y sobre todo del circo, es probable que ello tuviera lugarya a comienzos de poca flavia, momento en el que el culto provincial del occidentelatino conoci una importante regulacin general por iniciativa de la nueva dinastaen el poder123. En qu medida habra afectado tal proceso legislativo al templo de C/Claudio Marcelo (especialmente a su dedicacin) y al resto